Abstract
DESDE EL NACIMIENTO MISMO DE LA ECONOMÍA, los filósofos-economistas de entonces, y los matemáticos-economistas de hoy, han debatido acaloradamente acerca de cómo, cuándo y dónde conviene que el gobierno intervenga en la economía. Aunque casi todos sospechan que desempeña un papel importante, todavía no se ponen de acuerdo sobre las áreas en que debe intervenir, ni qué tanto, ni por cuánto tiempo, ni hasta dónde. El desacuerdo parte de la complejidad de los temas que se tratan, pero también contribuye a ello que en las discusiones se mezclen desordenadamente argumentos ideológicos, de política, de sociología, de ética, de filosofía, de matemáticas y, a veces, hasta de economía. Empecemos. Como es bien sabido, en el siglo XX ocurrieron, simultáneamente, notables avances en teoría económica, y acontecimientos que, con distintas perspectivas y diferentes argumentos, estimularon la discusión sobre estos temas. Un avance teórico de importancia se dio en la llamada Economía del Bienestar con los trabajos del economista inglés A. C. Pigou en la década de 1920. Según este enfoque, la intervención del gobierno se justifica sólo si no se cumplen en el mercado las condiciones de optimización en la producción y en la distribución de bienes y servicios (Chang, 1996). El segundo avance de importancia en el debate lo constituyó el surgimiento de la teoría keynesiana, así llamada en honor de su creador, el economista inglés más importante del siglo XX: John M. Keynes. Según esta teoría, para alcanzar el empleo pleno se requiere que el gobierno intervenga empleando políticas públicas de gasto, de impuestos, monetarias y de inversión. Otro acontecimiento, relativamente reciente que cuestionó el papel del gobierno en la economía, fue el espectacular ascenso primero, y aparatoso derrumbe después, de las economías socialistas planificadas de Rusia, Europa y Asia, y de Cuba en Amé- rica Latina. Por su parte, los desbarajustes monetarios de las economías capitalistas de la última mitad del siglo XX volvieron a llamar nuestra atención sobre es- tos temas. Las sociedades contemporáneas, hoy más que nunca, se encuentran ante la encrucijada de tener que decidir sobre la proporción óptima de gobier- no y mercado que más convenga a sus objetivos de desarrollo económico. El propósito de la presente nota es reflexionar sobre una propuesta que postula que la asignación eficiente de los recursos de una economía puede, en determinadas circunstancias, llevarla a cabo indistintamente el mercado o el gobierno. Una vez que se acepta esta posibilidad, se descubre que ni el go- bierno, ni el mercado, poseen limitaciones intrínsecas que impidan que uno realice las tareas del otro y viceversa. En las siguientes páginas también se sostiene que si a las discusiones sobre estos temas se les libera de cargas ideo- lógicas, de izquierda, y de derecha, se facilita la elección de quién debe ser el que realice las tareas de asignación y distribución óptima de los recursos en una economía. En la primera sección se hace un breve recuento de la historia de los argumentos a favor y en contra de la intervención del gobierno. Enseguida, se explican las razones teóricas que se dan en cada una de ellas. La idea de que tanto las acciones del gobierno, como las que se realizan en el mercado conllevan costos, se introduce en la sección siguiente. Finalmente, en el últi- mo apartado se esbozan algunas conclusiones.
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Gollás, M. (2003). El gobierno o el mercado? Estudios Sociológicos de El Colegio de México, 21(63), 541–556. https://doi.org/10.24201/es.2003v21n63.582
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